¿Impermeabilización cubierta plana?
La impermeabilización de una cubierta plana puede realizarse con impermeabilización líquida, aplicada en al menos tres capas. Para impermeabilizar una cubierta plana es fundamental conseguir una superficie continua, permanentemente elástica y resistente al agua estancada.
El agua de lluvia no se evacua de una cubierta plana con la misma facilidad que de una cubierta inclinada: se acumula en depresiones y encuentros, donde suelen aparecer antes las filtraciones. El soporte debe estar limpio, seco y ser resistente; puede ser de hormigón, betún, chapa o plástico.
Sobre estos soportes, la impermeabilización líquida se aplica con brocha o rodillo y, en superficies grandes, mediante proyección airless. Tras el secado forma una membrana continua de goma que puentea fisuras, absorbe los movimientos del soporte y mantiene la estanqueidad incluso con agua estancada. Los desagües, lucernarios, remates de borde y pasos de tuberías y cables requieren especial atención y se refuerzan con una malla de refuerzo integrada. Para reparar daños aislados en una cubierta plana existente suele bastar con una intervención local mediante impermeabilización líquida, sin rehacer por completo la cubierta.