¿Las alfombras de caucho nuevas huelen a goma?
Sí. Las alfombras y losetas de caucho fabricadas a partir de granulado de caucho aglomerado con poliuretano desprenden un olor característico, del mismo modo que una tabla de haya huele a madera y una tapicería de cuero, a cuero. Procede del granulado recién transformado y se percibe con mayor claridad durante los primeros días tras la entrega. Desde la fabricación pierde intensidad de manera gradual, como ocurre con el olor a nuevo de un automóvil.
La rapidez con que se atenúa depende sobre todo de la renovación del aire y de la temperatura. Al aire libre pierde intensidad en poco tiempo y, en balcones y terrazas, suele dejar de llamar la atención pronto. En recintos cerrados o poco ventilados, como un jardín de invierno, puede percibirse con más intensidad al principio porque el aire apenas circula. El calor lo acentúa de forma transitoria, pero también acelera su atenuación.
Para acortar esta fase inicial, las losetas pueden dejarse airear unos días al aire libre antes de colocarlas, también al sol. Una vez instaladas en interiores, conviene ventilar con regularidad para favorecer la circulación del aire.
La intensidad se percibe de forma distinta según la persona. Por eso, durante la fase inicial el olor puede resultar molesto en algunos casos. Los productos son inocuos para la salud cuando se utilizan correctamente.