¿Se puede acondicionar un gimnasio en el sótano?
Un gimnasio puede acondicionarse en el sótano siempre que el espacio esté seco y pueda ventilarse de forma suficiente.
Antes de iniciar el acondicionamiento, las zonas húmedas, las eflorescencias salinas, el revoco desprendido o el moho deben someterse a un estudio desde el punto de vista de la física de la construcción. Según el resultado, las causas pueden ser una impermeabilización exterior deteriorada, una conducción con fugas o la condensación sobre superficies frías. Las medidas necesarias dependen de ese resultado.
La ventilación con aire exterior solo seca el sótano cuando su contenido de humedad absoluta es inferior al del aire interior. Ventilar de forma intensiva durante días cálidos y bochornosos de verano puede aumentar la humedad en el sótano. Una ventilación controlada por humedad o un deshumidificador puede estabilizar el clima interior.
La altura necesaria del recinto depende de los ejercicios y de los aparatos previstos. Para determinarla deben considerarse la altura de los equipos, la altura máxima alcanzada durante los movimientos y la distancia de seguridad necesaria hasta el techo. Los aparatos deben planificarse teniendo en cuenta los espacios de uso y de seguridad indicados por su fabricante.
Antes de instalar un rack, un conjunto pesado de mancuernas o varios aparatos de fuerza, conviene comprobar si el suelo del sótano puede soportar la carga total y las cargas concentradas en los apoyos de los equipos o en los soportes para pesas.
El pavimento debe elegirse según la solicitación real. Bajo los aparatos de cardio suele ser suficiente un pavimento amortiguador de vibraciones compuesto por esterillas de fitness de 1 cm de grosor. En las zonas de peso libre se requiere un pavimento de fitness más grueso y amortiguador de impactos, de al menos 2,5 cm y, preferentemente, de 4 cm.
Si se dejan caer pesas, toda la composición del pavimento debe dimensionarse para los impactos, las vibraciones y el aislamiento acústico resultantes.